Cuántas veces soñamos despiertos...

22.11.2014

Cuántas veces en la vida nos imaginamos en un trabajo ideal, en una situación en la que perderíamos la noción del tiempo, un momento en el que nos sentiríamos dueños de lo que allí estuviera pasando sin preocuparnos de la responsabilidad de ello. Un momento en el que no nos importaría que nunca llegara las ocho de la tarde para descansar, porque simplemente nos apasionaría cada minuto allí vivido... cuántas veces soñamos despiertos...

 

¡Y nos quedamos ahí!. Conseguimos lo más dificil, saber que se nos da bien y nos gusta, incluso llegamos a decir que lo queremos, y no nos atrevemos a dar el siguiente paso, el de crear la oportunidad necesaria para que eso pase. Cuantas veces nos preguntamos ¿dónde hay más salidas laborales?, ¿en qué trabajo voy a ganar más dinero?, ¿Cuántas vacaciones voy a tener?. Sin embargo, ¿alguna vez nos preguntamos sobre qué me gusta hacer o a qué me gustaría dedicarme?. 

 

En la siguiente historia, (obtenida del libro El Elemento, 2009) una niña llamada Guilla con tan sólo ocho años tenía su futuro en peligro. Era una alumna muy inquieta, siempre entregaba las tareas tarde y aprobaba a duras penas. Solía molestar a su compañeros y profesores en clase, lo que hizo que el colegio tuviera que llamar a sus padres para comunicarles que su hija necesitaba ir a un centro para niños con necesidades especiales.

Al día siguiente, su madre la llevó al psicólogo para que la evaluara. Una vez allí, Guilla tuvo que esperar 
sentada 20 minutos mientras su madre contestaba a las preguntas. Cuando los dos adultos terminaron, el psicólogo se acercó a la niña y le dijo que debía esperar 5 minutos más, mientras salía fuera de la habitación con su madre para seguir hablando. Antes de salir por la puerta, se acercó al escritorio y encendió la radio. Una vez fuera, el psicólogo le dijo a la madre de la niña que observara por la ventana el comportamiento de su hija. Guilla se levantó y comenzó a moverse por toda la habitación al ritmo de la música. Los dos adultos se quedaron con la boca abierta. Entonces el psicólogo le dijo a la madre: “tu hija no está enferma, es bailarina, llévela a una escuela de danza".


Hoy en día, Guilla aun recuerda el momento en el que entró en la escuela de danza por primera vez: “me resulta imposible expresar lo maravilloso que fue. Entré en esa habitación llena de gente como yo. Personas que no podían permanecer sentadas sin moverse. Personas que tenían que moverse para poder pensar”

Iba a la escuela una vez por semana y practicaba todos los días en casa. Incluso a pesar de tener menos tiempo para estudiar, comenzó a obtener buenos resultados en clase. Posteriormente la aceptaron en el Royal Ballet School de Londres.  Allí llegó a ser solista y actuar por todo el mundo. Después formó su compañía de teatro musical y produjo una serie de espectáculos por Londres y Nueva York con mucho éxito. Con el tiempo conoció a su actual marido y juntos crearon algunas de las más célebres producciones musicales para teatro de todos los tiempos, entre ellas Cats y El Fantasma de la Ópera. Actualmente a participado en cincuenta y siete obras de teatro, ballets y musicales, y en diecisiete películas de cine.

 

Seguramente si a esta niña en lugar de llevarla a una escuela de baile, la hubieran obligado a estudiar y dedicarse a otra cosa que no fuera la danza, no hubiera obtenido este éxito. Por ello, la importancia de dedicarnos a aquello que realmente nos gusta y nos motiva de una manera intrínseca, por el simple hecho de hacerlo. Si eres capaz de encontrar aquello que te gusta, estarás muy cerca del camino al éxito. 

 

Pero... si realmente quieres algo, ¿Cuánto estas dispuesto a dar para conseguirlo?... ¿Cuánto lo quieres?...

 

 

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